Faltan bisturíes y sobran tiritas

18 12 2014

Aquí tenéis el primer párrafo de mi atrtículo de hoy:

Me pregunto por qué me produce tanta grima, en estos tiempos, esa cena inocente y navideña en la que sus señorías y los periodistas que cubren información parlamentaria comparten manteles, y los primeros reciben ocurrentes premios –que agradecen con no menos simpáticas réplicas–, instituidos por los segundos, en un ambiente distendido y natural. Nunca me había despertado urticaria estética –por lo menos– una celebración que pretende fomentar el buen rollito entre unos y otros, ser ejemplarizante y a lo Obama contando chistes para washingtonianos en la Casa Blanca ¿O se debe, precisamente, a esto último, a que no soporto que confraternicen? De qué demonios de buen rollo hablamos considerando, a), que la mayoría de los políticos que deberían representarnos nos están asfixiando; y b), que los periodistas –que nos representan en el mismo grado e, idealmente, para incomodidad de los poderes públicos– nunca han tropezado con más dificultades para realizar decentemente su trabajo.

Podéis leerlo entero, como cada jueves, en eldiario.es.



Habrá que tirar de la cadena

11 12 2014

Aquí va el primer párrafo de mi artículo de hoy:

Resulta difícil imaginar, y eso que tenemos una amplia panoplia en donde elegir, un corto período de tiempo más repugnante que el que nos ha tocado vivir  en las últimas jornadas, desde el puente de la Purísima Constitución hasta el Día Mundial de los Derechos Humanos permanentemente violados, que celebramos este miércoles. Apesta la España oficial, y apesta hacia abajo, y sobre todo nos asquea la sospecha de que el hedor puede recrudecerse y convertirse en algo mucho más retorcido que un pestazo o que una epidemia. Sospechamos que puede llegar, esta sarna moral, a formar parte de nuestro cuerpo, como una descomposición de la carne que nunca cicatrizara, o un sarpullido vergonzante en la piel que no dejara de reproducirse, o un servil tullimiento de la columna que nos vertebra, o un insistente anublado del trigémino que confundiría algunas de nuestras percepciones para siempre.

 Podéis leerlo completo, como cada jueves, en eldiario.es


Nuestros débiles orgasmos judiciales

4 12 2014

Aquí va el primer párrafo de mi artículo de hoy:

Si me pusiera zafia hasta la incertidumbre podría equiparar nuestras alegrías judiciales a esos orgasmos tontos que se producen después de un coito decepcionante con una persona que prometía excitar en privado al menos lo mismo que sugería a primera vista. Si la Justicia, la nuestra, me pone y nos pone –o así debería ser–, sus muy esperadas resoluciones llegan tan tarde y después de un trajín tan poblado de espinas que más que provocar un estallido de jugos vitales y otros gozos nos dejan fláccidos, sudorosos y preguntándonos si esto va a ser así toda la vida.

 El resto, en eldiario.es, como cada jueves.

 



Aplausos al Papa

27 11 2014

Os dejo mi primer parrafito del artículo de hoy:

Confieso que no me extraña el fervor mostrado por Pablo Iglesias hacia el discurso desgranado por el papa en la cosa europea. No se lo achaco, como hacen otros, malintencionadamente, a un afán de sumar votos, vengan de donde vengan. Es otra cosa. P.I. pertenece a una generación que no sufrió los rigores de la jerarquía eclesiástica, colegios mediante, durante la dictadura, ni fue llevado a rastras al Congreso Eucarístico del 52. El suyo es un mundo mucho más soft, que guarda en su bien dispuesto corazón un hueco hasta para Jorge Verstrynge. No tiene, como es natural, otra memoria que la propia. Algunos dirían que está a medio cocer. Yo, no. Es lo que hay. Lo que hemos criado: en el mejor de los casos.

 Entero, en eldiario.es


Pacto pactado con paquete

20 11 2014

Aquí tenéis el primer párrafo de mi artículo de hoy:

Es un desprecio hacia la ciudadanía que los dos partidos partidarios del bipartidismo lleguen a un acuerdo para tapar las posibles vergüenzas de sus biseñorías en materia de gasto público. Nos vilipendia esta maniobra última de disimulo, tanto como nos injuria la opacidad de sus cuentas, que hemos descubierto gracias a las dicharacheras peregrinaciones de Monago el Paria. Bueno sería que alguna vez, en alguna parte y seguramente en otra época, algún jurista se entregara a legislar contra las tomaduras de pelo que nos perpetran quienes, conviene recordarlo, nos legislan.

 Podéis leerlo todo en eldiario.es