Sí que se me escapó

30 06 2010

Amigo Duardo, te contesto para aclarar que sí se me escapó un “prevée”. Que, amablemente, Rip me alertó, y que, como consecuencia, lo corregí, porque me gusta mucho meterme y mejorar los textos, como algunos habréis notado porque si puedo os paso un poco el plumero cuando es necesario. Aquí todos estamos al mismo nivel, pero las pifias que hago yo deben convertirse en las primeras en ser gentilmente denunciadas, cosa que agradezco. Besos para todos, de paso



La huelga

30 06 2010

Resulta curioso que los periódicos muestren tal entusiasmo cuando una huelga fracasa. Y mucho más notable me parece la saña con que condenan las huelgas que triunfan ‘porque son salvajes’, sin especificar claramente que ponerse a cumplir unos servicios mínimos ampliamente multiplicados por la empresa (ilegalmente), la condenaba al fracaso, como se vio el primer día. Una huelga siempre perjudica, en el corto término, a los ciudadanos, que en general son trabajadores; a largo término, la acción de protesta que implica la huelga, si triunfa, ayuda al avance social de esa misma gente. Es así como se han conseguido los derechos que ahora nos arrebatan. Tengo para mí que, dado el estado ruinoso de los medios de comunicación, el tono de las informaciones sobre el paro es una forma de darles un toque a sus propios comités de empresa.

Aquí tenéis un homenaje a Nat King Cole y Audrey Hepburn, unidos por la voz del primero, la imagen de la segunda, y nuestros recuerdos.



Ayer, qué de malas noticias

29 06 2010

Lo de la aprobación de las armas en EE.UU., lo del Estatut (se prevé una larga estación de estatutitis y estulticia), lo del genocida ruandés que vendrá a Madrid como si tal cosa para asistir a la Cumbre de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas, los mil niños saharauis menos que serán acogidos este año en España, a causa de la crisis… Para entretenerme, sigo como puedo el serial Félix Millet-Palau de la Musica catalana. Una historia digna de que la novele Eduardo Mendoza. Con esos tipos catalanes selectos, de las respetables familias, los honorables apellidos: trincando como bandidos. Hay señoritos así en Cataluña. No pestañean cuando ocupan su palco en el Liceu. Millet y Montull están en la trena, tarde que han entrado y aún veremos qué pasa. Leo que Itziar González, que fue estupenda concejal de Ciutat Vella y dimitió no hace mucho, harta, ha denunciado ante el juez que recibió presiones de compañeros del Ayuntamiento barcelonés, de los implicados y hasta de Xavier Trías, jefe de la oposición, que opta a la alcaldía por CIU.

A esa gente se la encuentra luego una en la concesión del Premio Nadal y saludan como si nada. Que pisan el Ritz como si fuera suyo.

Posdata: Yo también lo paso muy bien con vuestros comenarios A ver si os gusta esta rareza que os he buscado hoy. Nada menos que un calipso-merengue por Robert Mitchum.



El riesgo de la intensidad

28 06 2010

Marianne Faithfull decía ayer en El País, en una entrevista telefónica concedida a Elsa Fernández-Santos, que el secreto para ponerse en pie después de un batacazo es “dejar de ser intensa”. No sé qué les ocurre a los hombres, pero muchas mujeres pecamos de exceso de intensidad. Empezando por mí. No sé a qué obedece tal característica. Sí me parece que existe una gran diferencia entre la intensidad bernardalbina de las mujeres que perpetúan el sistema, y la intensidad nihilista de aquellas que nos hemos abierto paso a cabezazos por las endurecidas paredes de lo establecido. En cualquier caso, solemos dramatizar que da gloria.

De ahí que el consejo de esta chica de 64 años, que empezó siendo grupie de lujo de Mick Jagger, y que tiene un currículo como para figurar en el Libro Guinnes de los Records en Abismos Sorteados, me parezca sumamente útil. No siempre se consigue que desaparezca la intensidad. Pero afeitarle un diez o veinte por ciento ya sería un logro. El sentido del humor ayuda.

Os dejo dos piezas. Una, esta magnífica canción (e intensa: buena receta, sólo para el arte), Crazy Love (nada que ver con lo de Beyoncé), escrita por Faithfull en colaboración con Nick Cave y, para darle marcha a la mañana, el baile de Uma Thurman y John Travolta en Pulp Fiction: Chuck Berry, You never can tell. A mí el Travoltilla siempre me pone de buen humor. Es un chico de mi barrio que ha llegado lejos.



Con G de gárgaras

27 06 2010

Siempre me han repateado las reuniones de líderes mundiales, no porque haya asistido a alguna de ellas como reportera, pero sí porque, como periodista, me las puedo imaginar. La seguridad, los coches oficiales, el tráfico cortado. El gasto. Para que, durante tres días, el G-8 y el G-20 (al menos, que hayan hecho coincidir ambas cumbres supone un ahorrillo, en pasta y paripés) hayan discutido sobre nuestras cosas sin llegar a prácticamente ningún lugar, el Gobierno canadiense ha desembolsado más de mil millones de euros, de los cuales más del 80 por ciento ha servido para que no se produjeran más sobresaltos que los habituales (con las protestas antisistema de la calle, los chicos G cuentan de antemano: puede que incluso se sintieran decepcionados si faltaran).

Esta vez el tema que sirve siempre de excusa para las citas cósmicas (cómo anunciar que va a aliviarse el hambre en el mundo y dormir con la conciencia tranquila aunque nadie lo cumpla luego) se ha visto superado por un nuevo leiv motiv: qué hacer para que no desfallezcan los beneficios de banqueros, mercados y otros entes insaciables.

Como sabéis, ni los G-8 ni los G-20 andan demasiado de acuerdo entre ellos. Eso sí, Toronto estaba muy bonito y ha salido mucho en los medios, gracias a lo cual se prevé un incremento del turismo. Y las primeras damas (señoras de) que hayan asistido habrán visitado un museo o dos y quizá regresen a casa con un abrigo de pieles.

Si sobreimpriéramos las imágenes de esos personajes sentados en torno a sus grandes mesas, sonrientes, grandielocuentes, mareando papeles y propinándose campechanos golpecitos en las espaldas; si las proyectáramos, decía, sobre otras filmadas o grabadas en cualquier aglomeración de la miseria humana, en el Tercer Mundo o en nuestras márgenes… Eso, más una tercera sobreimpresión, chinos y chinas trabajando como autómatas en, por ejemplo, una fábrica de juguetes… Bueno, pues sacudiendo todo eso nos iba a salir más bien Blade Runner”. La Corporación era el único poder en esa historia, ¿lo recuerdan?

Sin embargo, es domingo y no quiero que nos quedemos con este mal sabor. Ahí va un clip que muestra un Canadá más salvaje e inocente, la Columbia Británica en donde Robert Altman rodó, en 1971, McCabe & Mrs. Miller. De fondo, Leonard Cohen y su Sisters of Mercy, cosa que de ninguna manera son los G.