Nada inquieta más que la poesía

31 08 2010

Historias reales (Bruguera) es uno de los veinte poemarios que ha publicado la conocida novelista Margaret Atwood. Un fragmento de Apuntes para un poema que nunca se podrá escribir:

Ver con claridad los hechos de este mundo/ es ver a través de las lágrimas;/ ¿por qué decirme entonces/ que mis ojos no ven bien?

Ver claramente y sin estremecerse/ sin apartar la vista,/ esto es una agonía, como tener los ojos abiertos/ a cinco centímetros del sol.

¿Qué ves entonces?/ ¿Es un mal sueño, una alucinación?/ ¿Una visión?/ ¿Qué es lo que oyes?

La cuchilla atravesando el ojo/ es una detalle de una vieja película./ Es también una verdad./ Dar testimonio es tu deber.




Labores de mantenimiento

30 08 2010

Como sin duda habrán percibido, se han iniciado labores de mantenimiento del blog orientadas a conseguir una mayor participación de todos sus lectores. Esperamos que disculpen las posibles molestias y que los comentarios publicados por la autora sigan siendo de su interés.



Nada limpia más que la poesía

30 08 2010

Del volumen Ciudad, de Manuel Vázquez Montalbán, este soberbio fragmento:

como un reloj de arenas movedizas/ te hundirá en las esquinas del deseo/ extranjero en la ciudad de todos los exilios/ empezará tu ausencia comunión de sueños/ decepción que ni siquiera existe/ vagante por la ciudad de las certezas inútiles/ que no conducen a orígenes ni límites

te pondrán un nombre como llaman lobo/ al miedo de la oveja como llaman miedo/ al descrédito que el náufrago adquiere en el naufragio

Hoy sus palabras le acercan a mí y a la ciudad secreta.



Manchas

29 08 2010

De una vieja canción de Marisol, creo que en la película -o lo que fuera- Cabriola:

“Las manchas de la ropa

se lavan con jabón.

Las del honor las lava

¡la sangre del invasor!”

Toma ya educación popular exquisita la que recibimos los de mi edad.



Ahí va foto…

29 08 2010

… perteneciente al programa de Canal+, tomada en la primera parte de la grabación, en Madrid, con Maribel Verdú en su casa.

Maribel Verdú et moi