Párrafos sobre el leer

Permitidme que os copia algunos retazos de la introducción que Alberto Manguel ha escrito para Libropesía y otras adicciones (Libros del Silencio), una antología de textos de ficción y ensayos «a propósito de los vicios y enfermedades del libro y de sus moradores». Es una delicia que os recomiendo, no llega a las 150 páginas pero es oro puro para los amantes de la lectura.

Reflexiona Manguel, y con razón:

«Leemos el libro del mundo como si cada uno de sus elementos nos contase una historia, y fabricamos cuentos para saber cómo son el amor, la muerte, el bienestar, la desdicha, en muchos casos aún antes de que ocurran. Un lector de Moby Dick o de El castillo sabe que no toda búsqueda debe alcanzar su meta para trunfar; un lector de Germinal o de Don Quijote entiende que un desenlace trágico no desmerece una empresa justa (…) Sin las fáciles soluciones de un catequismo o de un dogma, la lectura literaria nos ayuda a conocer el mundo».

Y añade: «Curiosamente, desconfiamos de tal enseñanza y preferimos creer en la realidad de símbolos sin contenido. Los números que recorren (…) los tableros de la bolsa de comercio y de las agencias financieras -números que se supone son la encarnación de colosales sumas de dinero virtual, nunca visto ni manipulado- tienen mayor peso y fuerza en nuestra imaginación colectiva que las personas y hazañas concretamente simbólicas, arraigadas en ancestrales conocimientos e intuiciones, como la figura de Ulises y la eterna Guerra de Troya».

Sigue Manguel: «Recientes estudios han revelado que los jóvenes de hoy reconocen unos 10.000 nombres de productos comerciales, mientras que los vocabularios mitológicos, literarios y artísticos les son casi por entero desconocidos».

Me parece que tiene miga.

Y aquí, una pequeña joya para empezar el domingo de buen humor:

Por |2010-08-30T17:37:58+01:0029/08/2010|Categorías: literatura, mis músicas, prácticas artísticas|Etiquetas: |13 Comentarios

Puede llamarse pogromo

O devastación, destrucción de las pertenencias de un grupo étnico, persecución, expulsión, linchamiento.

No sé si estáis al corriente de la información que viene publicando el diario digital periodismohumano.com de la operación de limpieza étnica que el gobierno francés está realizando, con la complacencia de la mayoría de la población, contra los gitanos del Este de Europa. Las fotos son bochornosas y me remiten a aquellos días no muy alejados en que nuestras autoridades mandaron a los  migrantes subsaharianos a perderse en el desierto. Lo que tiene de más peor, en el caso francés, es su carácter de planificación previa, de premeditación, con la aquiescencia de los gobiernos rumano, búlgaro y el que sea, países en donde tampoco gustan de considerar que los gitanos son ciudadanos suyos de pleno derecho, en el caso de que haya algo así todavía en alguna parte: derechos.

«2010 fue el año en que empezaron los progromos de gitanos. Luego siguieron los de…». Algún día nuestros descendientes leerán algo similar en los libros de historia. Si es que quedan libros fiables.

Por |2010-08-30T17:31:05+01:0028/08/2010|Categorías: actualidad, internacional|11 Comentarios

¿El gran carnaval?

Hubo una película, os acordáis los más mayores y cinéfilos, sin duda. El gran carnaval, de Billy Wilder. Un hombre cae en un hoyo en un árido terruño casi despoblado y se monta un cirio mediático gracias a un reportero cínico y sin escrúpulos, interpretado por Kirk Douglas. Al infeliz no lo sacan para seguir vendiendo periódicos, para que el lugar, convertido en un carnaval, no decaiga.

No digo que lo de los 33 mineros chilenos vaya a convertirse en lo mismo. En la peli había una esposa que era una rubia traicionera y aquí tenemos a 33 familias devotas y peleonas. En cuanto al circo mediático, lo habrá en parte (vídeos grabados para que se dirijan a sus familiares y colgados luego en la red, o exhibidos en los periódicos tras la consabida publicidad, que resulta casi obscena).

Cuatro meses dan para eso y más, incluso para el olvido. Pero entre tanto hay un periodismo que puede denunciar lo que realmente importa de este hecho: en qué condiciones trabajan esos hombres y por qué. Ese es el periodismo de denuncia que puede contribuir a que este drama termine bien no sólo con los mineros sanos y salvos de retorno con los suyos y con el presidente de Chile fotografiándose a su lado. Puede contribuir a que al menos al empresario le pongan una jodida multa Que mucho más no pasa en este mundo. Leed la nota de Francisco Peregil publicada hoy en El País.