Los koalas

21 08 2010

Hace un cierto tiempo -quizá un par de años: lo leí en Beirut-, Enric González escribió este artículo en El País. No he sabido hallar el link, quizá una conspiración de koalas lo ha hecho desaparecer. Pero me las he arreglado para obtener el texto, que os pego aquí abajo. A mí me parece magnífico.

He vivido cuatro años en Beirut y conozco Líbano desde hace más de veinte. Lo forman dieciocho tribus. Cada una cree ser mejor que las otras. Así les va.

EL EJEMPLO DEL KOALA

ENRIC GONZÁLEZ
El koala parece feliz. Quizá lo es. Mírenlo: una monada. Y, sin embargo, podemos catalogarlo como el mamífero más lamentable del planeta. En ciertos aspectos, muestra rasgos que sugieren un alto nivel evolutivo: sus huellas digitales (un elemento raro en la naturaleza) son casi indistinguibles de las humanas. Pero, y eso también es raro, está en regresión. Evoluciona al revés. Cada generación es un poquito más imbécil que la anterior.
Hace unos veinte millones de años, el koala, marsupial arbóreo y herbívoro, vivía en las selvas australianas, alimentándose de hojas muy diversas. Cuando el clima empezó a enfriarse, las selvas fueron reemplazadas por bosques de eucaliptos. ¿Han probado una hoja de eucalipto? No lo hagan. Es correosa, tóxica y apenas proporciona alimento. Muchísimas especies se extinguieron con la llegada del eucalipto. Otras buscaron nuevos lugares para establecerse. El koala, no. El koala prefirió adaptarse y conformarse con lo que había. Desde entonces, su vida ha ido convirtiéndose en una auténtica porquería.

Para arreglárselas con la nueva dieta y digerir las hojas de eucalipto, el koala desarrolló una especie de microbio estomacal. Pero eso lo hizo entonces, cuando poseía la inteligencia que puede esperarse de un mamífero. Ahora, el microbio se transmite por la vía más fácil: a partir de los seis meses, y hasta que cumple un año, el koala pasa gran parte de su tiempo amorrado al ano de su madre, sorbiendo un tipo de excremento rico en microbios. En este caso, como en otros, la infancia define la vida.
Una vez adulto, el koala puede dedicarse ya a masticar hojas de eucalipto. Dedica a ello unas cinco horas diarias. Luego necesita una siesta de unas 18 horas, para que actúe el microbio intestinal. El animalito es altamente irritable mientras come: ni se le ocurra tocarlo. También es irritable mientras digiere. En eso se le va prácticamente toda la jornada: come, digiere y se cabrea. No hay tiempo para más.
La dieta de eucalipto, muy pobre en proteína y en cualquier otro elemento nutritivo, ha provocado un progresivo empequeñecimiento del cerebro. Los fósiles demuestran que, antes, en la época selvática, el cráneo del koala estaba lleno de masa cerebral. Ahora, el cerebro es como una nuez pequeña, con dos lóbulos desconectados entre sí, flotando en fluido. El koala viene a pesar entre 5 y 12 kilos. Su cerebro supone el 0,2% de esa masa corpórea. Si el humano hubiera seguido la tendencia regresiva del koala, ahora, en lugar de poseer un cerebro de 1,4 kilos, tendría uno de 100 gramos. Aún hay tiempo para conseguirlo. Sólo es cuestión de perseverar.
No creo que haga falta comer todos los días medio kilo de hojas, como el koala, para convertirse en un imbécil. Quizá sea posible conseguir el mismo efecto con unas cuantas ideas, masticadas durante años y años. Se podría empezar con un par de conceptos básicos, patria y nación, tan correosos, tóxicos y carentes de proteína como el eucalipto. Al cabo de un cierto tiempo, más o menos largo, según los casos, el aspirante a koala nota los efectos iniciales: una sensación de pertenencia intensa a un grupo, y de diferencia respecto a otros grupos. El siguiente paso será una inefable sensación de superioridad respecto a otros grupos. Lo principal ya está hecho.
Pero no hay que conformarse con eso. Es necesario encontrar un equivalente al microbio que el koala chupa del ano materno. Ahí nos valdría, quizá, algo más tenue que un concepto. Como, por ejemplo, lo que algunos llaman “fidelidad ideológica”. Recuerden, sobre todo, que no hablamos de principios y ética, o moral: si se tiene de eso, resulta casi imposible convertirse en koala. No, aquí nos referimos a esos prejuicios sectarios que nos llevan a votar a un partido, o a comprar un periódico, o a ver una cadena de televisión, con un único fin: que refuercen nuestros prejuicios; es decir, que nos mantengan firmes en el punto de partida y no intenten inocularnos la funesta manía de pensar.


Cuando, para nosotros, los buenos sean siempre los mismos y lo hagan siempre bien, y los malos sean siempre los mismos y lo hagan siempre mal; cuando nos moleste la duda; cuando seamos incapaces de percibir nuestra propia ignorancia; cuando nuestro mecanismo mental se limite a conjugar el “yo”, el “nosotros” y el “ellos”, lo habremos conseguido. Basta ponerse a ello. Vocación no nos falta.


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11 respuestas a “Los koalas”

21 08 2010
Pilarvv (18:04:01) :

Eres U N I CA !!!!

Bravo, por la gestión del tiempo, del espacio y de la memoria.

Un abrazo fuerte, Maruja.

21 08 2010
Carmen O (18:31:13) :

TREMENDO EL ARTÍCULO! Gracias por buscarlo…

21 08 2010
Arnau Gomez (18:31:35) :

El artículo de Enric González me parece formidable.Solo tiene una pega.Hay mucha gente que no lee “El País” o simplemente no lee nada.

21 08 2010
AnnaGB (19:03:44) :

Un clarificador artículo. A partir de ahora: más tú, más vosotros.

21 08 2010
Maje Wheels (20:20:05) :

http://www.elpais.com/articulo/opinion/ejemplo/koala/elpepusocdgm/20080928elpdmgpan_8/Tes

Gracias por tus articulos y tus recomendaciones. Te dejo el link del articulo. Como me gustaría tener tanta memoria.

21 08 2010
electra (21:55:26) :

SENSACIONAL, Maruja de mi alma!
Tienes la cabeza así de bien porque no le has dado al eucaliptus.
No se puede explicar mejor ni con más humor.
Ojo, siempre se puede empeorar,
Sólo es cuestión de perseverar.
Mil besos.

21 08 2010
Aneris (22:10:45) :

Hola a todos
¡Que grande Maruja! acordándote de este artículo. Recuerdo haberlo leído, recortado y compartido con una buena amiga muy nacionalista, con la que en este tema nunca llegamos a tener una conversación sin -como nosotras decimos- ponernos las pinturas de guerra. Sin embargo a raiz de comentar este artículo y el libro que ella leía en ese momento y del que salió mi nick, tuvimos una larga charla en la que se disolvió la pintura para siempre en el asunto nacionalismo. Llegamos a la conclusión de que la endogamia, mas el recelo y miedo al otro, al diferente, es lo puede provocar la llegada del virus del que habla el artículo.
Que tengais buena noche y discupad el rollo personal.

21 08 2010
Marga (23:15:47) :

Chicos…lo mejor la mezcla de razas…culturas…que con tanta endogamia pasa lo que pasa….(veasé algunas familias reales…que no me gusta señalar)
Viva la mezcla!!!!

22 08 2010
Ana (01:02:19) :

Gracias por el artículo.

23 08 2010
Farah y los clones (17:05:03) :

Que grande es la digestión del koala… Besote

24 08 2010
maria (10:55:02) :

Ya sé cual es la mascota del PP el koala, llegaran, llegaran a conseguirlo. Besos excelente artículo-