Sigue la mejoría aunque seguimos alimentándolo con jeringa y apapillándole la comida. Pero tiene más apetito. Ha dormido como un lirón a mis pies y recuperado tres costumbres: saltar de madrugada e ir directamente al otro extremo del piso a beber agua y regresar tranquilamente con el morrillo mojado; pasear de árbol en árbol y hacer sus cosas como solía, y ladrarle a Neus antes para saludarla por la mañana. Ayer me ladró a mí, su primer ladrido en todos estos días.

No sé cuánto durará la mejoría, pero estamos disfrutando mucho, lo que sea, de verle regresar a su ser, aunque está delgadísimo y va más lento.

Gracias por haberme apuntalado para que resistiera y le dedicara -le dedique- mi esperanza. Neus ahora mismo está abriéndole el balcón para que huela el aire. Os mando fotos: merecéis todos disfrutar de este momento, dure lo que dure.

Yo ahora tengo que escribir cuatro folios sobre actores para El País Semanal de dentro de un par de semanas. Luego nos dedicamos al lo nuestro, que hay mucho que comentar.

en su rincón de las mañanas, junto al radiador.

un instante en el balcón degustando el frío aire