… supongo que quiso decir, el cura bueno. Nuestro primer mundo cobija un cuarto mundo al que van sumándose los más desafortunados. Pero una cosa es cierta: un fontanero con tres hijos en la selva boliviana no se habría suicidado. Para empezar, lo de la fontanería forma parte de la fantasía. Aquí se les empuja a la miseria y a seguir mirando la opulencia desde fuera del escaparate.