Domingo dominguete

7 11 2010

Voy a pasar el día con mi libro, en otro lugar, otro mundo, otro país, otro paisaje. Si acaso saldré para comer, pero con él en el bolso, una suerte de talismán.

Os dejo Mourir pour des idées, Brassens again. Y otra que a mí me parece extraordinaria, con letra de Louis Aragon, Il n’y a pas d’amour hereux, que me pone carne de gallina. Pues es bien cierto que todo amor lleva su pócima amarga, pero qué don de la vida, demonios, amar. Aunque el otro no exista, y uno se encuentre abrazado al humo.


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3 respuestas a “Domingo dominguete”

7 11 2010
Incrédula (12:44:41) :

Excelente idea: la de amar, aunque el otro no exista. En beneficio propio. Para tu salud mental, física, espiritual. Y para la de los que te rodean. No se puede hacer daño cuando se ama. Carlos Castilla del Pino lo comprobó a lo largo de su inmensa experiencia como psiquiatra Ya lo dije, más o menos así. Me repito y me repetiré. Total, no me leen…

Sin duda esta es una época de la que surgirá mucha y buena literatura, y arte en general, como siempre ocurrió en épocas de crisis, o de violación de derechos humanos, sociales, ecológicos…, producto del abuso de las clases más favorecidas.
Ojalá entre estos artistas haya intelectuales -escritores, músicos, etcétera- capaces de movilizar conciencias adormecidas, de abrir ojos de cegatos dispuestos a entregar su futuro a su enemigo natural por acción o por omisión, de despertar el deseo de dignidad humana perdido en el pozo de las ambiciones materiales, de redirigir esa solidaridad tan nuestra con las catástrofes naturales extranjeras -que también, cómo no- hacia nuestras catástrofes sociales propias, de tocar, en fin, el alma, esté donde esté, del Hombre en toda su dimensión para defender la existencia y perfeccionamiento de una sociedad lo más justa, equitativa, sensible y racional posible, con los medios que una sociedad de verdad democrática proporciona: las Leyes, hechas y corregidas por y para ella, con un sistema judicial democrático también, independiente de ideologías políticas o religiosas -o al menos, libre de servidumbres hacia ellas, obligatoriamente.
Es tal la magnitud de noticias que desde la radio, la tele, la prensa escrita, internet, nos amargan día a día el ánimo con contenidos negativos para los pobres del mundo, con injusticias de toda índole, afrentas innumerables, violaciones de todo tipo, abusos variopintos, retrógrados procederes, torturas y asesinatos “legales” que me estremezco cada vez que recuerdo que estamos a punto de entrar en el año 2011.
Sigo. Abcesos de machismo que explotan con pus mal contenido. Maldades diversas, sofisticadas unas; de brutalidad lacerante a nuestros ojos, otras, ya no digamos para el que las sufre y acaba sufriendo en esa terrible agonía. Crisis inventadas que están. Y otras proyectadas ya que vendrán, para mayor gloria y más engrose, si cabe, de las cuentas bancarias de unos pocos (frente a toda la población mundial) en detrimento de muchos que pierden casa, trabajo -poca cosa, si no significara Todo- y con ello la capacidad para cobijar, alimentar, educar a sus hijos y a sí mismo; pierden también el hilo que sostiene la dignidad, nada menos, cuando no el que sostiene la cordura.
Pocos son los reportajes que los sacan de la invisibilidad en la que se esfuerzan en mantenerlos. Para que no nos alteremos.
Cuatro, más de cuatro millones de parados. Más de cuatro millones de historias por contar, por escuchar, por sentir, por aprehender. Ya ni sé dónde lo vi. O dónde lo leí. Un parado de nuevo perfil decía, más o menos: “Perdí el piso porque ya no podía pagar la hipoteca cuando me quedé sin trabajo, y el banco me embargó. Todavía le debo mucho dinero al banco. No voy a poderle pagar en toda mi vida, por más que trabaje. Antes, cuando tenía curro, pensaba que la crisis no iba conmigo. Que eso les pasaba a los demás. Cada día reflexiono sobre lo insensato e ingenuo que fui”. Dormía en un cajero a veces, otras en un parque, otras en un portal. Estaba en una de las larguísimas colas que cada día se forman ante los locales de Cáritas, esperando su turno para poder comer. Visita diaria obligada por la más triste y elemental necesidad: alimentarse. Era español. Había otros
como él entre emigrantes. Estos ya llevan más tiempo acostumbrados a esta indignidad.
Mayor indignidad, suma, es la de los que quieren que miremos a los extranjeros como enemigos. Que olvidemos así que los enemigos son, entre otros, quienes pretenden manipular nuestra percepción de la realidad.
¡No hay peor ciego que el que no quiere ver!

Música, letra mejor: A la gente no le gusta que uno tenga su propia fe… Todos, todos me miran mal, menos los ciegos. ¡Es natural!

7 11 2010
Carmen O (13:40:10) :

Lamentablemente algunas nos pasamos media vida abrazando humo.
Ah, “Incredula” llevas mucha razón…

7 11 2010
ditsderosa (14:08:59) :

Haces bien en recluirte en tu libro y en tu mundo, querida Maruja, aunque no sé si podrás con el espectáculo que tenéis montado en Barcelona.
Debo reconocer que me he tragado la misa casi entera por ver el templo de la Sagrada Familia, pero todo tiene su límite!! Y el mío ha sido cuando he visto salir a cuatro monjitas y subir muy decididas al altar. Primera reflexión, de negro absoluto, en contraste con lo colorido de la curia. El recato y el comedimiento y discreción en el vestir en la mujer y en el hombre, no debe ser la misma cosa Y la segunda, su cometido, han subido a limpiar el altar después de la consagración de este, y a poner la mesa. AY, me recordaba el anuncio del Pronto!
En fin, en esto sí se puede decir que son consecuentes con sus ideas, y predican con el ejemplo!
Lo que sigo sin entender es que interés puede tener cualquier mujer en pertenecer a un grupo que la considera de esta manera.
Yo también me voy a exiliar en un libro y en mis viejos discos el resto del día.
Un saludo Maruja y un abrazo.