Los más jóvenes no recuerdan a este caballero, ni falta que les hace, pero como el saber no ocupa lugar, y menos en Internet, ahí va un a modo de in memorian ma non troppo:

Fue un crooner endulcorado y un faldero eminente, cuyo más perdurable logro resultó haber engendrado junto con Debbie Reynolds a la futura princesa Lela de La Guerra de las Galaxias, Carrie Fisher, y al otro hecho de que se casó con Elizabeth Taylor cuando ésta era la viuda más llorona de América, tras el deceso accidental (aéreamente) del productor de La vuelta al mundo en 80 días, Mike Todd.

Ficher escribió -o dictó- una autobiografía, Been there, done that, bastante fanfarrona pero muy divertida, en la que alardeaba de haber tenido asuntos, aparte de con las susodichas, con aquel conejito rubio llamado Connie Stevens, que mi generación recordará, así como con damas del calibre de Mamie Van Doren, Marlene Dietrich, Kim Novak, Merle Oberon, Ann-Margret, Angie Dickinson, Stefanie Powers, Sue Lyon… Paro, que se me acaban las negritas. Era judío aunque, al parecer, poseía un miembro que podía pertenecer a cualquier congregación.

La boda de Eddie y Liz fue tratada en el bobalicón e hipócrita Holywood como una traición, a la par que un adulterio post mortem. Este poner cuernos después de morir lo pagó caro Fischer cuando su esposa y Richard Burton se enamoraron como dos potros en el set de Cleopatra, en Roma, y la cosa devino tan escandalosa que hasta el Vaticano condenó a la pareja, mientras el pobre resistía el chaparrón yendo de un bar de Via Veneto a otro.

Os añado clip supercursi. Pdta: ¿hubo alguna vez pareja más hortera que los Burton?