El sopetón

3 11 2010

Basta de remolonear de espaldas a la realidad. Me toca escribir columna. Por consiguiente, anoche y esta mañana: tertulias. Hoy: lectura de periódicos. Resultado: ¡Aggggggggggggggg!

Luego sigo.


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5 respuestas a “El sopetón”

3 11 2010
ignacio (12:21:30) :

Saludos… se echa de menos tu visión de la actualidad… tus ironías y tus acrónimos. Francamente, ver tus fotos es estupendo, pero prefiero tus críticas.

B-16 ha estado muy activo en tu ausencia y hay una serie de personajes sin adjetivo a tono: Reverte, Dragó, el alcalde de Valladolid, por no hablar de la pléyade del Tea Party…

Las encuestas levantan mar de popa y nos espera un invierno con los del PP subidos a los titulares. En 2013 no va a quedar ni un solo gobierno progresista… en ninguna parte !

3 11 2010
Incrédula (14:33:33) :

Ignacio,

Se impone la acción. Acción que se traduce en explicar, argumentar, convencer, con buenas maneras, desde la sencillez, sin faltar, con la fuerza de la razón, con perseverancia y paciencia, con bondad, con simpatía, atendiendo a lo verdaderamente importante: las personas y sus sentimientos, sus preocupaciones, su futuro en manos de un gobierno o en manos de otro, su personalidad, su educación o la falta de ella, la manipulación a la que nos someten. La recuperación de la persona como individuo que piensa por sí mismo. Y todos aquellos valores tan nuestros. Que son muchos y buenos, frente al único valor del conservadurismo: la codicia.

En cuanto a esos personajes sin adjetivo ni tono, ¿te preocupan las ratas de las alcantarillas? Pues, eso.

3 11 2010
Incrédula (14:45:33) :

Lo que escribí ayer, pensando en Maruja y en otros como ella:

Necesidad de escribir. Necesidad de leer. Sin deseos de mantener conversaciones orales.

Soledad, por tanto. No siempre, pero mayormente. Elegida, a raíz de la constatación de dos hechos: por una parte, las conversaciones triviales me aturrullan, me cansan y me hacen sentir una sensación de pérdida de tiempo irreparable, especialmente cuando son de índole negativa, o sea, impregnadas de envidia, odio, celos, racismo…, irracionalidad en definitiva; Aunque últimamente haya tomado la resolución de inmiscuirme con argumentos, con el fin de colaborar con mi granito de arena en detener esas burradas que se repiten, cual loros, por ahí en contra de tal o cual colectivo -siempre los más perjudicados-, y que precisamente por falta de argumentos son tan fácilmente desmontables. ¡Malditos sean esos políticos que las difunden por mor de sus propios beneficios y de los intereses económicos que representan!

Por otra, se me hizo necesaria la soledad para poder escuchar, leer, pensar, reflexionar y sacar conclusiones sobre todos esos procesos. Todo ello requiere tiempo y silencio. Una conversación en vivo fluye a tal velocidad que no permite ser tan riguroso. Se escapan muchos matices, ocurrencias que te surgen de repente y se olvidan con la misma rapidez. Querrías haber dicho, que te hubieran hablado de. Siempre queda pendiente algo. La conversación gira hacia otros derroteros. Se enriquece o se empobrece.

No niego que el placer de una buena conversación es uno de los que están al mismo nivel del de un buen libro, una melodía en el momento anímico adecuado, una comida o bebida deliciosa, un viaje inolvidable, una película de esas que te dejan huella… Pero -siempre hay un pero- estaréis de acuerdo conmigo en que cada vez escuchamos menos y tampoco usamos los otros procesos propios de la conversación. Por lo cual, las conversaciones se están convirtiendo cada vez más en monólogos. Sin feedback. Y que cada vez son más hueras.
Si además estás geográficamente en un ambiente que no te es propicio por tu manera de ser distinta a lo que se lleva, la decisión está muy clara.

Las conclusiones que saco se modifican una y otra vez a base de leer las obras que nos han dejado grandes personas, quienes hicieron y hacen uso de esos procesos y permiten mantener “conversaciones” con los personajes de sus novelas, o los pensamientos que desvelan en sus escritos. Por eso digo que los libros son mis grandes amigos. Y muchos escritores de toda la historia son para mí, auténticos héroes, especialmente aquellos cuya vida personal fue consecuente con aquello que dejaron escrito. Se nos están muriendo muchos. Busquemos a sus herederos, que los hay. Apoyémoslos en vida. No esperemos a que mueran.

Desprecio para esos intelectuales que promueven el odio, la calumnia, la intolerancia, el racismo, el machismo y todo un abanico de pseudo-razones que solo contribuyen a que los hombres se alejen más unos de otros. Muchas veces utilizan falsos silogismos capaces de convencer a los ignorantes, con el vil propósito de satisfacer la demanda de intereses políticos que engrosan generosamente las cuentas bancarias de estos sicarios de la pluma.

Por otro lado, si ser superficial está de moda, lo está porque el nivel educativo y cultural es muy precario. La inteligencia emocional e intelectual está de capa caída. Aun así, la izquierda emocional e intelectualmente activa puede y debe ser capaz de “vender” los valores que la adornan como un valor exportable a la sociedad vacía de valores. Antes de que nos impregnen los no-valores del liberalismo y las no-razones del conservadurismo galopante con ese chapapote tan difícil de arrancar.

Música: I’ve Got Dreams To Remember. Otis Redding.

3 11 2010
kimera (18:24:46) :

Miremos a Brasil para consolarnos.

4 11 2010
Luna (03:09:11) :

Es bueno y como un desquitarse de todos esos efluvios que despide Don Rajoy, leerte de nuevo Maruja Torres. Tus críticas me hacen sentir cierto equilibrio en este desaguisado pp y requetePP. !Adelante con todas las velas al viento en tu pluma de última tecnología para que las ideas, tus ideas, lleguen alto y claro y amortiguen los muchos ruidos ( y pocas nueces) y los devuelvan a la Caverna…