Hoy día de san Esteban y más perezosa que jamais, os recuerdo que es la fiesta onomástica del portavoz del Partido Popular. Como he escrito en eskup, fue dicho santo el primer mártir del cristianismo, murió lapidadito, y en su honor -en honor de cómo le quedaron las carnes- se inventaron los canelones. Lo de Rossini es falso, una explicación epicúrea, luego no sacra, luego atea. En materia de santos, ya he contado que a mis amigos gays y a mí misma nos pone más san Sebastián (no confundir con san Donostia), cosido a saetas y a flechas y ligero de ropa, por haber desdeñado las proposiciones de un ávido centurión. La paz sea con vosotros, hermanos y hermanas de buena voluntad. Hoy me siento gansa de narices.

san esteban

san sebastián, por perugino