… y de todas las competiciones europeas en las que participa, deportivas o de lo que sea. Está bien que, para empezar, artistas internacionales se hayan adherido al boicoteo y se nieguen a cantar allá, y que, en general, cunda la idea de ‘apartheid’ aplicada a Israel. Que los participantes israelíes en la Marcha del Orgullo Gay del próximo 3 de julio hayan sido vetados es un acontecimiento que entra de lleno en ese nuevo y tímido orden de cosas. No es que los organizadores del acto les impidan acudir por racismo ni por afán vengativo. Simple y sensatamente: porque el alcalde de Tel Aviv, ciudad de la que proceden los ex invitados, no condenó el asalto al Mavi Marmara. Sí, ya lo sé, Israel da lecciones de democracia respecto a la homosexualidad, en relación con sus vecinos. Bueno, uno puede ser libre para sí mismo y cómplice contra los demás al mismo tiempo. Exactamente como los heterosexuales.

Algo se resquebraja en el hasta ahora compacto envoltorio publicitario que ocultaba las acciones israelíes contra los palestinos, y ello ha ocurrido precisamente por la iniciativa Free Gaza. La flotilla se coló por donde menos lo esperaban sus atacantes, por la parte que más amenaza su férreo aparato propagandístico: su prepotencia. Pueden controlar las producciones de Hollywood, pueden influir en los periódicos -de todo el mundo-, tener a periodistas en nómina… Pueden incluso negar su memoria y traicionarse, asumiendo el papel que, antaño, los británicos representaron para ello. Lo cuenta muy bien en su blog de El Mundo Javier Espinosa. El caso es que lo que no pueden dejar de hacer es de pavonearse y de fanfarronear, armas en mano.

Ojalá que ningún gilipollas yihadista les arroje ahora un cohete. Y ojalá que Recep Tayyip Ergodan no capitalice sólo en provecho de su país su estupenda actuación antes, durante y después de este último conflicto. ¡Un turco, convertido en ídolo árabe! Ojalá concite lo mejor del sentir árabe, de la calle árabe, tantas veces defraudada, ojalá que no les defraude, como tantos otros, tantas veces. Aunque soy muy escéptica al respecto.