Y perdonad la ausencia. Pero a Internet le pasa lo que al viejo teletipo que tenía en Beirut en los 80, que sólo funcionaba cuando caían bombas. Aquí la conexión puede pillarme de compras, o perdiendo el tiempo viendo obras de arte milenarias. Qué le vamos a hacer. Me voy enterando de lo que pasa en España por amigos y por algún telediario. Ayer pude escribir la columna muy temprano y mandarla, y luego catarí catarí.

Y dentro de un rato os contaré, me voy a El Fayum a pasar el día. Con lo cual me quedan tres jornadas que pienso aprovechar al máximo. Tiempo tendremos de comentar los asuntos patrios cuando esté ahí, ¡y con todos los adelantos! Perdonad que sea breve, pero como sabéis soy muy partidaria de la condensación, la elipsis y la concreción. Saludos y a El Fayum, que falta gente.