Perdonadme -pero creo que lo entenderéis- si hoy no quiero escribir. Palabras las mínimas, para que todo el espacio se llene de las de Labordeta. Hoy es tiempo de resaca, de sacudir el dolor de hojarasca y colgarlo en el balcón, para que acompañe otros dolores, otras pérdidas. Para que acompañe la mecedora de los días que quedan por vivir.