Instrucciones para regresar

17 10 2010

Es importante, cuando se regresa a un lugar que se amó mucho, en el que se vivió, y del que uno partió al comprender que terminaba un ciclo, no dejarse llevar por la nostalgia. No desear que regrese el pasado, sino darlo por disfrutado, asumido, metabolizado y rentabilizado. No hay que decirse: mira cómo está esto. Es cierto, mi casa sufre el empellón del superburbujado inmobiliario propulsado por el mandato de Hariri hijo, de sus implicaciones con los saudíes -él mismo es medio saudí- y de sus amistades en el mundo de la construcción. Tabaris, el barrio en el que yo vivía, lindando con Sodeco, es la víctima más estrepitosa de esta especulación. Mientras, en Dahi, en el sur chiíta de la ciudad, crecen los mega edificios de mármol, palacetes para potentados de Hizbolá o partidarios. Es la vieja historia que se repite de nuevo. Hay dos Beirut, como dos Líbanos -cristiano y musulmán, frívolo y sesudo, alocado y espeso-, que sin embargo son el mismo: el de aquellos que intentan apoderarse de los recursos del país, sin convertirlo en productivo. Es decir, aquellos cuyo único negocio consiste en el suelo y los hombres que lo guardan para ellos. Cuando hay guerra, esos hombres se llaman milicianos. Y están armados en todas las partes.

La novedad es que los cristianos -excepto los del general Aoun, que se han aliado a Hizbolá- se han entregado a los suníes de Hariri, y han puesto barrios tan señeros para el maronitismo como el mencionado Tabarís, Gemmayzeh y Ashriafiyeh, a disposición de las excavadoras, extrayendo ellos también su provecho, como es natural. La guerra que los maronitas empezaron en 1975 para segregar a los musulmanes se resolvió, quince años después, en su contra. Perdieron poder, salieron debilitados, y tienen que arrimarse al sol que más calienta, pues son una minoría en toda la región.

Comprobado lo cual, cabe acogerse a la parte buena. La variedad de esta ciudad, de su oferta lúdica. Su limpieza -vengo de El Cairo, claro-. Incluso la inferior densidad de sus atascos, que tampoco son mancos, pero al menos puedes entretenerte con los modelos de cochazos circulantes.

¿Regresar a los lugares queridos? No, gracias. Como no se regresa a las amistades que se secaron. La Beirut a la que he regresado es la de los amigos a quienes amo.


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7 respuestas a “Instrucciones para regresar”

17 10 2010
Txema Anguera (09:50:09) :

Bienaventurados, los regresos al futuro que uno ama.
besos

17 10 2010
mertxe (12:22:52) :

Preciosa manera de afrontar un regreso, una verdadera lección de vida. gracias!

17 10 2010
Lord Jim (13:45:21) :

Regresar siempre a la vida, vida. Feliz todo.

17 10 2010
Carmen O (14:46:12) :

Muy interesantes las instrucciones para regresar… Hay que mirar hacia adelante, es cierto, aunque a veces es difícil no dejarse llevar por la nostalgia.

17 10 2010
AnnaGB (16:11:19) :

Todos somos iguales, nos diferencia la religión y poco más. Siempre imitando lo peor de otros países o culturas. La ambición tiene el mismo formato y proyección en todos los países. Mejor que te hayas ido definitivamente de Beirut.

17 10 2010
BILLY WILDER (17:34:18) :

Bonito consejo,regresar a los lugares amados para ver a la gente amada..sin nostalgia.
Besitos a tod@s desde una mallorca lluviosa

18 10 2010
Carmenchu (14:53:25) :

Hola! Pues sí, complicado regresar cuando también han cambiado todas las coordenadas. Cambiamos nosotros, las ciudades que visitamos y vivimos, incluso nuestros recuerdos se perfilan con el tiempo. Pero creo que es inevitable buscarlo aún sabiendo que no lo vamos a encontrar. Es cuestión, supongo, de darse cuenta lo antes posible del error y dejar de lamentarse. Es un nuevo viaje, único, que tampoco volverá a repetirse.