La compleja realidad

2 09 2010

De nuevo os adjunto un link de Mónica G. Prieto. Éste trata de la realidad del racismo en Oriente Próximo y, más concretamente, en Líbano.


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5 respuestas a “La compleja realidad”

2 09 2010
Marga (09:35:50) :

Buenos dias, creo recordar que en algún post anterior un comentario de AnnaGb decía que más que racismo por el color de piel era por su nivel económico, lo mismo que dice Mónica G en su artículo, yo personalmente confío cada día menos en el género humano…por lo que si no se va con el billetero bien forrado de dinero ni blancos..negros…o azules..

2 09 2010
Paramercina (10:52:17) :

Espero que la realidad no sea cíclica, como las modas.

Dirección norte.
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2 09 2010
Ana (11:14:32) :

Necesito leer algo bueno sobre el Líbano :S

He tenido discusiones por este tema antes, en los que me soltaron una disertación sobre la economía del País y que tanto libaneses como inmigrantes se benefician del escaso salario que pagan / cobran. A mi, visto desde fuera me parece increíble. Por supuesto los malos tratos nunca he oído a nadie que los defienda (si no, apaga y vamonos) pero si que he estado en situaciones donde estando toda la familia junta, la trabajadora que cuidaba a los niños era como un fantasma, como si no estuviera presente…

2 09 2010
Krust (11:25:09) :

Una realidad tan compleja como brutal, tanto que parece ficticia. Lamentablemente, las cosas en el mundo están así de mal. Estupendo el post.-

2 09 2010
tino (14:35:32) :

Buenos días. Buen titulo para la entrada. Hace bastantes años viajaba con mi mujer por el desierto de Marruecos, cerca de Argelia. Paramos a comer en un pequeño oasis, junto al cual, polvorientas, convivían diez o quince casas de adobe. Al frecor de las palmeras, los cultivos y los canales de regadio de aquel escondido huerto abrimos las fiambreras y comimos bajo la atenta mirada de cuatro o cinco chiquillos negros que nos observaban, acuclillados a unos diez metros. Al acabar nos quedaban dos hermosas naranjas y se las dimos. Al instante apareció otro grupo, éste de bereberes, tan zarrapastrosos como los otros, y nos pidieron para ellos, envidiosos de los otros, que se las habían repartido y las devoraban un poco más allá. Mi mujer les dijo que ya no nos quedaban, que eran las dos últimas. ” ¿ Y por qué le has dado a esos que son negros ?”, le respondió uno de ellos.
En esas zonas, de paso de caravanas comerciales subsaharianas, la esclavitud persistió (¿ persiste aún?) hasta hace pero que muy poquito. Aunque como dice Marga ( y conversamos en Agosto con AnnaGB y otros), en Occidente el racismo es una cuestión de cartera.