Debería triunfar. Si lo hace, el PP se la apuntará como un éxito porque debilita al Gobierno, y además los de la Iglesia van a ir a ella con una cosa blanca. Si fracasa, fracasará el PP pero también lo harán los sindicatos, con lo cual, malo para los trabajadores.

Conforme nos hacemos mayores, las cosas se complican mucho. Llega un punto en que uno ya sólo sabe estar contra Esperanza Aguirre, que, por lo menos, eso parece diáfano.