Mi amiga Nuria Tesón lleva menos de un año viviendo en El Cairo con su chico Miguel Ángel Sánchez. Los dos tienen mucho ojo: ella es periodista y el artista-fotógrafo, está haciendo una galería de cairotas que te mueres. A ella la podéis leer de vez en cuando en El País. Los dos van por libre, son libres. Bueno, el caso es que en mis dos primeros días en la ciudad, junto con Álvaro, otro periodista que estuvo aquí de vacaciones, hemos trotado de lo lindo. Ayer por la mañana, Nuria nos arrastró a Álvaro y a mí al mercado de libro viejo de Ataba, que tienes que saber llegar, pero que si llegas al punto justo tiene mucho que ofrecer. La famosa postal del viejo en una librería cairota fue tomada aquí, al lado del lugar en donde yo compré, ¡por 4 euros!, The Life and Crimes of Agatha Christie, de Charles Osborne, completísima biografía que hace tiempo estaba buscando; The Thyssen Art Macabre, que es esa historia de los Tyssen que cuenta cómo pusieron a trabajar a judíos esclavos en sus fábricas (el difunto que hizo viuda a Tita lo hizo desaparecer de la vista); y last but not least, un libro precioso, Shakespeare’s England, con reproducciones de grabados y cuadros isabelinos y un cumplido detalle de los usos y costumbres, y otros delitos y faltas, de la época. Ay, qué contenta me quedé. Lo que pasa es que no puedo cargar con más…

En los cuadros que le hacían los pelotas de su tiempo, la reina Elizabet I se hacía pintar, cuando iba de boda ajena, más joven que la novia. Que no era ni virgen ni idiota, la soberana.