Las jornadas electorales, por poco excitantes que resulten, aún me excitan. De ahí que hoy no me pueda concentrar en la novela y esté pesando en qué ponerme para ir a mi urna, qué hacer antes, qué hacer después… Qué libro elegir para leer mientras espero a que empiece a haber movimiento y poderme poner a mirar las teles con la SER en una oreja. Ay. Es una de las ventajas de la segunda edad y media: recordar lo poco excitantes que eran los días cuando no había ninguna posibilidad de elegir nada.

Hoy la tertulia de Montse Domínguez ha estado estupenda, con una buena noticia: el negocio de la nieve puede ir bien porque ésta se ha portado bien, de entrada. Siete mil empleos directos y más de 50 mil dependen del blanco elemento.

Además, tengamos conciencia de la suerte que tenemos de no haber nacido en Haiti.