Estuve viviendo en esa zona central y ruidosa de El Cairo durante mes y medio, hace dos años. Me gusta precisamente por su estrépito hasta las tantas de la noche. Sin embargo, por la mañana está muy silenciosa. Las tiendas no empiezan a abrir hasta las once, y los cafetines arrastran mesas y sillas a su sitio mucho más tarde. Me gusta especialmente hacia las ocho de la tarde y más adelante, cuando parece que todo el mundo esté de compras… Abajo de mi pensión hay un callejón con peluches indescriptibles, ya os mandaré foto.
Para cruzar esas calzadas siempre me pongo al lado de un hombre. Ellos corren menos peligro.