En cierto modo, por tajante que me ponga opinando, mis entradas son en el fondo preguntas. Carezco de respuestas totales. Aparte de que este blog es una forma de ir abriéndose paso en el vacío, de lanzar piedras al estanque, con una única seguridad: el estanque existe. Hay quien replica con su onda en las aguas y quien no, y en eso consiste nuestra comunicación. Sé que estáis y no sé nada más.

Por consiguiente no puedo responder si a los mayores se nos murió el deseo y no supimos inculcarlo, o si se nos murió después, precisamente porque no lo habíamos inculcado. Que existe falta de deseo no significa que se carezca de inquietud. Podría ocurrir también que sí exista el deseo -eso que de repente produce una chispa o una hoguera o una irresistible necesidad de lo que no está en venta- pero que no se sepa identificar.

Estoy espesa porque me duele mucho la cabeza. Perdonad.