Los lunes, balinés. Los jueves, royal thai. Este último es el más duro pero también es el más eficaz, y a mí me gusta mucho que me trabajen las extremidades, es como si me las desencogieran, sobre todo los brazos, las manos, los pies. Los occidentales nos tocamos poco el cuerpo, y gracias a estos masajes, que durante el último año me di en Beirut siguiendo el mismo ritmo, como que me desenrosco. Y hay cosas que las hago yo sola en casa. También me gusta mucho cuando me aplanan, aplastando mis hombros o el fémur contra la cama.

Hala, que os aproveche.