Anoche cené en un restaurante que llevan amigos jordanos, sirios, libaneses. Es una delicia y voy a hacerle publicidad, porque está muy bien. Se llama Al Barakah, tiene una decoración sobria, una cocina muy buena que mezcla lo árabe con lo griego, con platos delicados y a buen precio. Está en Barcelona, en la calle Valencia número 204, tocando Aribau. El dueño es muy simpático y muy dulce y se llama Wizzam. Mi amiga llevaba portátil y estuvimos leyendo las últimas noticias de lo de Israel-Líbano. Se sentaron todos a nuestra mesa y estuvimos hablando de política como árabes, durante varias horas.

Hoy me he despertado tarde, a las 8, y he escuchado la radio, y me pone los pelos de punta la audaz ignorancia de los comentaristas, estos tertulianos de oficio que lo mismo hablan de toros que de palomas, de halcones que de serpientes. También me rebela la estulticia de los corresponsales. Un largón decía que los dos países están armados por Estados Unidos y Francia. Mentira. EE. UU. proporciona a Líbano material anticuado, y cuando lo proporciona moderno (helicópteros) lo hace sin ametralladoras, porque Israel se lo impide para que no las usare contra ellos. Según ellos, claro.

El Ejército libanés está indefenso, pero gracias a los cielos existe Hizbulá, sobre el que las ideas preconcebidas y los prejuicios y la propaganda sionista expande una imagen de la que Occidente no tiene ni idea. Si no fuera por Hizbolá y su milicia disciplinada y siempre en estado de alerta, los grupos salafistas y los de Al Qaeda (no son lo mismo: hay que leer), que son los verdaderamente fundamentalistas, ya se habrían apoderado de Líbano. Si no fuera por Hizbulá, los campesinos de al sur del Litani, que vivieron durante 20 años bajo el dominio y la ocupación de Israel, no habrían recuperado sus tierras en el 2000.

Otra cosa que aquí no se comenta es que el Tribunal de la Haya que juzga el atentado que se llevó por delante a Rafic Hariri lleva calentando las cosas desde hace meses, e Israel y EE. UU. están detrás. La doctrina Bush no ha sido mejorada por Obama. No está nada claro que fueran los sirios, o sólo los sirios, o los propios servicios secretos libaneses, infiltrados de gente de todas las sectas. No está nada claro nada, pero Israel y el amigo americano quieren que eso siga adelante, y que se ajuste a su versión. Pero nada, nada se mueve en Líbano sin que Israel lo sepa, y la embajada USA está plagada de espías.

Luego os subiré unos links para que leáis más crónicas de Mónica G. Prieto. Ahora no tengo ganas ni de poner las etiquetas, qué calor.

Entre tanto, por si os apetece, leed mi relato erótico del verano, que ha salido hoy en el suple de verano de El País