O devastación, destrucción de las pertenencias de un grupo étnico, persecución, expulsión, linchamiento.

No sé si estáis al corriente de la información que viene publicando el diario digital periodismohumano.com de la operación de limpieza étnica que el gobierno francés está realizando, con la complacencia de la mayoría de la población, contra los gitanos del Este de Europa. Las fotos son bochornosas y me remiten a aquellos días no muy alejados en que nuestras autoridades mandaron a los  migrantes subsaharianos a perderse en el desierto. Lo que tiene de más peor, en el caso francés, es su carácter de planificación previa, de premeditación, con la aquiescencia de los gobiernos rumano, búlgaro y el que sea, países en donde tampoco gustan de considerar que los gitanos son ciudadanos suyos de pleno derecho, en el caso de que haya algo así todavía en alguna parte: derechos.

«2010 fue el año en que empezaron los progromos de gitanos. Luego siguieron los de…». Algún día nuestros descendientes leerán algo similar en los libros de historia. Si es que quedan libros fiables.