Llevo días -prácticamente, desde que empecé a familiarizarme con las argucias del ‘instrumento’ blog- reflexionando acerca de las posibilidades que me ofrece, no ya como periodista opinativa a la que le apetece soltar su pieza, sino, precisamente, en cuanto a la forma. Hoy, gracias a un error cometido por mí, tengo excusa para contaros lo que pienso.

Esta mañana, cuando me conecté a elpais.com, y me fui rutinariamente a ver mi columna, se me salieron los pulsos. Me encontré con una columna mía, sí, pero del 24 de junio ¡de 2008!, lo que me ha dejado catatónica, sobre todo porque, como sospechaba, era culpa mía. La gente de Opinión, como la del Perdonen de los domingos, me cuidan muy bien los textos. Si no se dieron cuenta es porque el tema es de esos estrafalarios míos, de fijarme mucho y de saber cosas raras. Bastaba con que la persona que estaba al cargo no lo hubiera leído en su momento para que le pareciera actual.

¿Qué hacer? Nada con el diario impreso. Pero inmediatamente dejé un mensaje en Eskup.com pidiendo ayuda para que me cambiaran la columna por la que les mandaría en cuanto me lo dijeran. Desde la nueva red social e informativa del periódico me ayudaron y al menos solventamos el equívoco digital. En seguida se pudo leer lo que escribí ¡ayer! (qué lejos queda, aunque no tanto como el 2008), en El País digital.

Y ahora es cuendo llego a las fabulosas oportunidades que el blog me ofrece, no ya para escribir, sino para editarme instantáneamente, para usar la vista previa o no, saltar directamente a la realidad blogosférica y, sabiendo que otros ojos quizá me estén juzgando, leerme yo misma para corregir sobre la marcha… y todo ello, ¡casi instantáneo!

De ahí paso a deciros que a veces prescindiría incluso del texto, iría directamente a difundir la idea como creyera que resultaría más útil. Me gustaría mezclar dibujos, músicas, texto, sorpresas… Estoy feliz de haber descubierto -mejor dicho, de estar empezando a descubrir- la gran oferta expresiva que el medio ofrece.

Y ahora no sé cómo ilustraros esto. Ah, sí. Ya puestos en plan retro, os dejo esto.