Hoy sentía nostalgia de Beirut pero en plan bien, por lo tanto me he subido a la terraza de un hotel para escribir un rato, con el sol en la cara. El azar ha puesto el atrezzo: un tío que no para de hablar por teléfono ni de fumar,  y una grúa al fondo. ¡Parece que esté allí!  Con gafas, eso sí, que la luz es innecesariamente cruel a estas horas.

Preguntas: ¿a cuánt@s indocumentad@s emocionales habéis conocido en los últimos años? ¿Cómo saber que nosotr@s mism@s no lo somos? Uso la arroba porque pesa menos que la conciencia. O que la coincidencia, el malentendido, el propio azar. (La grúa no sale, ni falta que hace).

hay lo que hay