… Y, con suerte, los veremos. Resulta que la derechización del mundo es un hecho, y que se produce a sopetones desconcertantes. Resulta que un Gobierno socialdemócrata tiene que tomar medidas autoritarias para detener una huelga salvaje convocada por un colectivo X, que tiene entre sus mejores cualidades la de carecer de otra formación sindical que no sea la vertical. Resulta, sin embargo, que al proclamar el Estado de Alarma, el Gobierno socialdemócrata tiene todas las de perder en las próximas elecciones, en favor de una derecha más ultra que los conservadores del resto de Europa -muy cercana, por sectores, a la corrupción de Berlusconi, y al populismo de raíz lepenista. Resulta que el Gobierno socialdemócrata ha creado un precedente sin precedentes, abriendo la puerta a la utilización de ese mismo Estado de Alarma -o de otros- en contra de colectivos más razonables. Porque el Estado de Alarma no conculca derechos constitucionales (estaban malitos: no cumplían con una huelga anunciada; ¿de qué se negocia cuando uno está malito?), pero tampoco es que sea como para tirar cohetes.