No es una mala película, es una película entrañable. Es como ver crecer a Michael Corleone hasta llegar a El Padrino III y comprobar que Woody, como Al Pacino (mejor, dicho, como su personaje), sabe que «la vida no es como la esperábamos, sino como la temíamos»; la frase es de MVM. Dicho esto, he disfrutado con la inteligencia, la ternura, el disparate. La vida, parece decirnos Allen, mientras envejecemos: carece de guión.

Buenas noches, amistades.