Pues aparte de un Tonino recuperado -os subiré fotos luego, ahora estoy con la novela-, tres cosas que me importan más que nada en el mundo: salud, amigos, trabajo. Es decir, esta mañana he mirado alrededor y he visto que seguía teniéndolos. Así que: muchas gracias.

Y este blog, que me procura muchas satisfacciones, no poca complicidad y excelentes buenos ratos.

Sentimientos inéditos que los enemigos de las nuevas formas familiares no conocen. Siempre le pregunto a la mujer de mi primer hombre -supongo que sabéis que ellos dos más su hija son mi familia elegida- qué puedo regalarle a él, pues a estas alturas le conoce más que yo. Me dijo: tal cosa. Yo busqué la tal cosa, que estuviera a la altura de la gran persona que es y el cariño que ambos nos tenemos (aunque estar a la altura de eso, un objeto, pues no es posible). Bien, el caso es que hice el envío del regalico para cada uno. Me llamó ella: y había una ternura en su voz al decirme que todo les había gustado mucho, pero que él estaba superencantado con ello puesto… Y, más que nada: noté que a ella le enternece tantísimo que yo quiera a su hombre como merece.

Pues mira lo que se pierden los obispos por no amar como los humanos,