Tesón, claro. Se está peleando con los del Hilton para conseguirle una habitación a la estupenda reportera de El País Georgina Higueras, que también va para allá. Por lo visto los hoteles están siendo presionados por el régimen para que no admitan periodistas, quieren hacerles la vida imposible, que se larguen. Nuria está conmovida hasta la médula por la gente, la solidaridad que ha encontrado entre los resistentes, la forma en que se cuidan y se ayudan los unos a los otros; la forma en que la han cuidado a ella cuando casi la matan los otros canallas. Pobres egipcios, qué lección nos están dando.