En Egipto el odio no lo concita el Ejército. Los egipcios lo consideran parte suya. Si el Ejército les disparara sería una gran tragedia, lo peor. Otra cosa es la policía: son los que torturan, los que reprimen, los que tienen el poder. No sólo no están en la calle para propiciar el caos; también para no provocar las iras de la gente. Y yo creo que a Mubarak, aunque no lo digan los gobiernos occidentales, ya no es el hombre que ellos necesitan. Están a verlas venir.