Agosto

1 08 2011

Para empezar os subo una canción que me recuerda mis veranos a los 15 años. Además, el video de la peli es toda una ternura. ¡Pensar que se nos consideraba atrevidos, y parecemos nuestros abuelos! Bueno, los abuelos de los que hoy se indignan con nosotros.

Me he levantado con una sensación maravillosa de estrenar agosto y con muchísimos recuerdos de buenos momentos transcurridos en muchos lugares de España. Me basta con consultar en mi Iphone el mapa del tiempo para ver los sitios en donde estuve, en algunos varias veces: arranqué presentando en Barcelona y luego, aparte de Madrid -mucho: y Fuenlabrada-, Jaén, Huelva, Albacete, Sevilla -dos veces-, Muro de Alcoy, Santiago de Compostela, Vigo, Pamplona, Comillas y La Magdalena en Santander, con Alicante entre medias…. Y el breve descanso en Salobreña antes de terminar en Gijón. Por cierto: mi abrazos a Las Comadres: cumpliré mi promesa, no os preocupéis, ya sabéis con quién tenéis que concertar la cita. Dani: lo siento pero no tuve tiempo material para acercarme a ti. También sentía timidez. Pero no creas que no te quiero.

Pues bien, he despertado y he ordenado bien los ingredientes de la colcha, por un lado; por otro, he empezado a ordenar los del libro, que no son pocos. Pero a he llamado a mi amigo, el fotoperiodista Kim Amor, que saca en otoño una guía especial -“Fragmentos de El Cairo”, con prólogo mío-, y que vivió allí cuatro años, para que me dé detalles del barrio en donde quiero que viva la familia del marido de Joy.

Es curioso lo que me pasa con la colcha. Tengo un patrón pero me resulta imposible seguirlo. Debe de ser cosa de carácter. Me ocurre como con la vida.

 


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8 respuestas a “Agosto”

1 08 2011
Carmen O (11:59:00) :

Algunas no podemos seguir patrones, es así. Tu sigue tu instinto, como siempre haces…

1 08 2011
María Luisa (12:00:06) :

Se supone que yo estoy de vacaciones… pero no es cierto. Tengo trabajo que hacer (lo que en los tiempos que vivimos es una suerte). Estoy cansada tras un fin de semana maratón en el que me dio la revolera de sustituir mis dos carros de ordenador de mi cuarto de trabajo por una mesa enorrrrme. Mucho mejor así para mi espaldita.

1 08 2011
Raul Fernandez Justo (20:20:56) :

Estupendo Maruja; agosto planeado y bien ordenadito.

1 08 2011
DANI (20:48:13) :

¡Hola Maruja! Tengo que confesar: Me hubiese encantado verte, pero decirte que es el menda el que tiene que disculparse. Pues era yo el que tenía que haber ido a la carpa de la Semana Negra –tenía un par de libros tuyos descansando en el mueble del bar, De “Esperadme en el cielo” es testigo Patricia; Listos para llevarlos y que, a ser posible, me los firmaras- pero tuve que trabajar.
Muy bonitas las fotos con Patricia, me “prestó” mucho ver imágenes de Gijón nuevamente en tú blog.
¡Quién sabe! Quizá el año que viene… en la próxima edición de la Semana Negra -salvo que algunos percebes jodan el evento y se lo tengan que llevar a otra ciudad- podamos coincidir, aunque sólo sea un instante.
Por otro lado: ¡¿Sentías Timidez?! Me pregunto qué diría Diana Dial al respecto… Un abrazo y espero, como siempre, que hayas disfrutado de nuestra ciudad.
Dani

1 08 2011
AnnaGB (21:38:48) :

Qué canción más guapa. También me recuerda mi adolescencia, antes no había tanta producción musical y las canciones, como los vestidos, no pasaban tan rápidamente de moda. Las exprimíamos más y quizás por eso, además de otras cosas claro, nos dejaron tanta huella.

1 08 2011
DANI (21:49:16) :

Comienza la operación salida de Agosto, así que con el permiso de Maruja, pues quizá no sea el lugar y seguro es algo extenso (no lo publiques si así lo consideras) os escribo esto:

Un calor incesante y puntiagudo le apuntillaba los ojos y le zarandeaba las neuronas. Pese a todo, se resistió y apretó más los párpados. Sabía que, si abría los ojos, todo volvería a comenzar desde el principio. -El mismo puñetero bucle-, murmuró para sus adentros sabedora de que; esas palabras, eran el primer síntoma de que el subconsciente empezaba a abandonarla; y la juiciosa realidad ya se estaba limpiando los pies en el felpudo, para entrar como siempre, sin picar y sin permiso.
-¡joder!, Si mi abuela no se hubiese empeñado en poner el puñetero espejo- gritó a la par que azotaba la colcha hacia un lado con ímpetu y rabia. Ya había abierto los ojos.
El espejo, era un recuerdo familiar con el marco tallado a mano color cobre, que su abuela quiso por ventura colocar en una de las paredes de la habitación. Alicia, odiaba ese espejo. Nunca perdonó tal osadía, en especial porque ese hueco lo prefería como estaba antes, vacío. Siempre se quejaba de que le reflectara en la cara la luz que entraba por entre una de las pequeñas taras de la persiana.
Enojada comenzó a borrar los síntomas de su inconformismo, porque ayer, como todas las noches, volvió errante, borracha de lúpulo y con su dignidad probablemente usurpada. Pensaba en eso, sin intentar recordar nada. No era necesario, acostumbrada a dejarse rodear por los brazos del maromo de turno, a cambio de un poco de hachís.
Se limitó a seguir recogiendo la habitación: La falda, en una esquina de la cama, era la misma de la anterior noche; por un momento dudó si en verdad estaba despierta. Tenía un fuerte dolor de cabeza, como de costumbre, y la sensación de mareo a veces le jugaba esas pasadas; pero la pesadez del ambiente de la habitación la hizo continuar.
La blusa, tirada en el suelo al lado de la puerta, estaba manchada de vómito. No le dio mayor importancia, la recogió y la posó con la falda encima del secreter. Un mueble viejo, color caoba, sobre el que descansaba el espejo.
La circunstancia de la situación; aunque de costumbre, pues en uno de los cajones guardaba los somníferos que el psiquiatra le recetó; hizo que se postrase delante del espejo.
El espejo, había permanecido hasta que su abuela lo recuperó en el trastero de la casa, bajo un montón de polvo. Alicia siempre comentaba que era un horrible recuerdo familiar, pero el hecho de enfrentarse a la realidad, de mirarse en ese espejo, era algo que le aterrorizaba más que la propia verdad.
Recordando a sus padres yacidos en la camilla del hospital, tendidos ya sin aliento, con las sábanas cubriéndoles el rostro… y aquel agosto que ella prefirió quedarse porque participaba en un grupo de teatro del barrio. No quería perderse la representación. Ella era, además, la artista principal en el papel de Yerma y estaba muy ilusionada. Llevaba meses ensayando con el grupo.
Sus padres se fueron al pueblo, como todos los veranos, pero esta vez alguien se saltó un semáforo… y todo acabó.
Delante del espejo; que durante muchos años había reflejado otra luz, distinta, en la habitación de sus padres; abrió un cajón del secreter, cogió el frasco de somníferos, lo vació sobre el mueble y sin vacilar un segundo engulló todas las pastillas.
Con pasmoso sosiego se acercó a los pies de la cama, Se tumbó; y sumergida en el cálido destello de luz que reflejaba el espejo, se quedó plácida y eternamente dormida.

CUIDADO con la carretera a todos aquellos que vayáis o vengáis de vacaciones.
Dirección general del sentido común

2 08 2011
Cosaria Roja (01:20:06) :

En estas campañas debería invertir sus dineros de publicidad veraniega la insigne DGT,bravo Dani!!

2 08 2011
Cosaria Roja (01:29:17) :

OH Maruja!!! Adriano Celentano , mi primer amor infantil !!le adraba!!! jajaja los patrones sirven como ejemplo después ya se sabe…. jajajaj

Os adoro a totus tuos