Para empezar os subo una canción que me recuerda mis veranos a los 15 años. Además, el video de la peli es toda una ternura. ¡Pensar que se nos consideraba atrevidos, y parecemos nuestros abuelos! Bueno, los abuelos de los que hoy se indignan con nosotros.

Me he levantado con una sensación maravillosa de estrenar agosto y con muchísimos recuerdos de buenos momentos transcurridos en muchos lugares de España. Me basta con consultar en mi Iphone el mapa del tiempo para ver los sitios en donde estuve, en algunos varias veces: arranqué presentando en Barcelona y luego, aparte de Madrid -mucho: y Fuenlabrada-, Jaén, Huelva, Albacete, Sevilla -dos veces-, Muro de Alcoy, Santiago de Compostela, Vigo, Pamplona, Comillas y La Magdalena en Santander, con Alicante entre medias…. Y el breve descanso en Salobreña antes de terminar en Gijón. Por cierto: mi abrazos a Las Comadres: cumpliré mi promesa, no os preocupéis, ya sabéis con quién tenéis que concertar la cita. Dani: lo siento pero no tuve tiempo material para acercarme a ti. También sentía timidez. Pero no creas que no te quiero.

Pues bien, he despertado y he ordenado bien los ingredientes de la colcha, por un lado; por otro, he empezado a ordenar los del libro, que no son pocos. Pero a he llamado a mi amigo, el fotoperiodista Kim Amor, que saca en otoño una guía especial -«Fragmentos de El Cairo», con prólogo mío-, y que vivió allí cuatro años, para que me dé detalles del barrio en donde quiero que viva la familia del marido de Joy.

Es curioso lo que me pasa con la colcha. Tengo un patrón pero me resulta imposible seguirlo. Debe de ser cosa de carácter. Me ocurre como con la vida.