Pues sí. Fui a comer con mi amiga Elisenda Nadal -mi jefa en aquel Fotogramas y amiga desde hace cuarenta años y estuvimos parloteando. Luego Jesús Ulled, el su esposo del que ella es esposa -por aquello de tanto monta, monta tanto- nos vino a buscar y, como caballero que es, nos llevó al cine. Era el día del espectador y en la cola había chavales de instituto, lo cual me alegró, alguna mujer madura y sola y aficionada al cine, que te dabas cuenta no más verla, algún hombre en edad de estar en el paro, y algún anciano. Y nosotros, claro, todos de la quinta del 68 (y el 16 cumplo los 68, capicúa), que con dos o tres más fuimos los únicos en entrar a ver Chico y Rita. Jaume Figueras me había hablado muy bien, pero la verdad es que, aunque tiene mucho mérito artístico, me dejó fría. Es como una de Sara Montiel pero en dibujos, yo no diría que animados, aunque la música, como era de suponer, es buenísima. Ojo, que estoy dispuesta a que me abráis los ojos si alguien entre los asomadores se empeña en ello. Buenos días en donde amanece aunque el parto sea con dolor. Es decir, en Oriente Próximo.