… que he observado a fuerza de ver series en televisión -algunas de ellas realmente buenas, otras más mediocres pero entretenidas. Una, cuando él o ella hacen un avance con un desconocido, está muy claro que si dicen «¿Por qué no comemos?» no hay sexo implícito. En cambio, ella se esturufa si la invitación es para cenar. Ello implica «una cita», y «una cita» implica «un folleteo». Entonces, si a ella -puesto que son convencionales en todo, e infantiles- le apetece el asunto, le pregunta al tío: «¿Estás casado? ¿Tienes novia? ¿Sales con otra?». ¡Y acaban de conocerse, heavens! Si el folleteo se produce -aunque casi siempre algo lo impide: una causa circunstancial, llamada telefónica o irrupción de la Culpa, esa gran patrocinadora del Suspense Sexual-, el único que se desnuda, apresurada y atropelladamente, dejando el torso al descubierto, y a vaces el culo, o parte de él, es el hombre. ¡Ellas follan con sujetador! Que es algo que todas hemos hecho, como sabéis, no hay nada como un Playtex cruzado para erizar los pezones.

Todo aderezado con prostitutas detenidas -el puteo está fuera de la ley en EE.UU.- y comentarios absolutamente aquiescentes con la aplicación de la pena de muerte. «Qué lástima que en el Estado de Nueva York no exista». Ayyyyyyyy.