Se me pasó colgaros esto y ahora lo recupero gracias al muro face de Mónica G. Prieto. Pertenece al blog sobre Oriente Próximo que Sal Emergui escribe desde Israel, para www.elmundo.es

Este asesinato es de los que claman al cielo. Yo dejé de hablarle para siempre a un amigo palestino de toda la vida, un médico bastante ilustrado, porque organizó una proyección de la película egipcia La porte du soleil (basada en la novela del gran escritor libanés de origen palestino Elias Khoury, editada en españa en catalán y en castellano), que narra en dos planos de tiempo la tragedia de la diáspora de su pueblo. Pues bien, como la película empieza mientras hacen el amor un médico de Chatila y una guerrillera, el público empezó a murmurar. A todo esto, la proyección tenía lugar en el cementerio oficial del campo, al lado mismo de una mezquita desde cuyo minarete el clérigo imamtado se pasó las tres horas de proyección rebuznando alocuciones pías. Cuando, al final, le comenté a mi amigo que menudo coñazo, me dijo: «Bueno, es que no se pueden ofrecer imágenes así, las mujeres no pueden ver eso, les da vergüenza… Yo sí puedo, pero hay gente que…». Le miré de arriba abajo, comprendí que ya contemporizaba con los fanáticos religiosos que barrieron a la generación de palestinos laicos que estudiaron en Europa y querían la revolución política, no la esclavitud ni la sumisión religiosas.

No he querido volverle a ver.