En este momento escribe en su blog con dos parches anti bolsas en cada ojo: uno para el párpado de arriba y otro para el de abajo. Y yo le digo: «Jefa, pero ¿qué más te da? Si lo tuyo no es glamour, es otra cosa. Tú saca la bífida y plis, plas, un medio tras otro». Y ella me contesta, mientras se quita los parches y se enmascara con un ungüento milenario: «¿Y eso me lo dices tú? ¿Tú, que nada más aparecer en la novela decides no mirarte la cara al espejo hasta que te has pintado?». Y para quien quiera saber qué he hecho en los últimos diez años: lee el libro, amore mío, lee el libro y lo sabrás. Tengo que cortar, me ha pedido ayuda para que le desatasque la nariz, que se la había tapado con el mejunje.