Y no en los cielos -toco madera- sino leyendo su entretenidísima biografía a cargo de Donald Spotto. Por ahora va derrumbando leyendas -la de su promiscuidad sexual- sin desmentir relaciones, ni que se enamoraba con frecuencia. Lo más tierno: la falta de comprensión de su familia, desde su infancia; su inseguridad, su timidez. Y la excelente profesional que era. Estas mujeres tan estilosas -Grace Kelly, Audrey Hepburn- tuvieron suerte de florecer en una época en la que buenos cineastas pusieron a su servicio excelentes películas. ¿Os imagináis lo que habrían hecho con ellas, hoy en día?

Pensad que sin el precedente de Grace Kelly, el gran Don Draper de Mad Men nunca habría tenido esa primera esposa tan estilizada y sofisticoide. No hace falta que hable para que sepamos que el personaje -más que la actriz, January Jones- se retrata psicológicamente al imitar a la princesa de Mónaco, su contemporánea.