No encontraba mi contraseña -¡tengo mi propia forma de entrar en esta página!-, y al principio pensé que la jefa me la estaba escamoteando, vamos, que me había borrado del asunto. Luego recordé que me la había olvidado en la bolsa de playa que usé durante mis holganzas en Santander con una marchosa asomadora. Ahora que la he encontrado, de nuevo me tenéis aquí.

He pasado un agosto agitado, yendo y viniendo de un rincón a otro de la parte del cerebro que Ella dedica a planificar mis nuevas aventuras. Cuando, por fin, agazapada detrás de un décimo de neurona suya vi que ponía el título y la fecha de empiece -es como su talismán-, me quedé contenta. Aunque me decepcionó un poco comprobar que no salgo en la primera página. Que es muy inquietante y trata de otro -no puedo adelantaros de quién-, pero al fin y al cabo es sólo UNA página, me he dicho, para consolarme. En fin, que inmediatamente salgo yo, y ya me siento segura desde que lo sé.

¿Qué tal por ahí?