Ayer vi -la están pasando por el digital- «Yo vigilo el camino«, pero no la de Johnny Cash -aunque su voz casi no deja de sonar en toda la peli-, sino la de John Frankenheimer (1970), con un grandioso Gregory Peck haciendo de sherif de mediana edad desesperado y perdido en un lugar mediocre y en un matrimonio gris. Y su desesperado amor por la jovencísima Tuesday Weld, y su ceguera al creerse correspondido.