Todo lo arreglan matando. La fiscal de Arizona quiere la pena de muerte para el autor de la matanza. Venga, vale, otro, así se hace, ojo por ojo, diente por diente, y todos peores que bestias. Entre tanto, los corresponsales tocan el arpa: hablan de hora de reflexión, de que hay otra América, sulfurada por los excesos del Tea Party. ¿Qué otra América? ¿La que justificó lo injustificable en Irak -por ejemplo, la del New York Times- hasta que las evidencias hicieron saltar sus bonitas teorías por los aires?