Yo tifo claramente por Colin Firth. Y obviamente ante la ceremonia de los Oscar no me pongo ideológica. Qué fatigoso. En ese caso no podría ni bailar un merengue (que no puedo: pero por falta de rótulas) sin pensar en lo mal que lo pasaron los africanos al llegar a las costas del Caribe en las bodegas de los barcos que traficaban con esclavos. Que cada cual haga lo que quiera, obviamente. Por mi parte, quiero ver feliz a este chico. No sé si os acordaréis, pero era el marido traicionado de El paciente inglés, y el pretendiente emperifollado de Gwyneth Paltrow en Shakespeare in love.

Tampoco comulgo con ruedas de molino -a estas alturas me parece ridículo tener que aclarar esto- pero de vez en cuando me gusta entregarme a la alfombra roja y a la frivolidad. Porque en medio de la mierda en que se ha convertido la industria del entretenimiento brillan aún diamantes, sobre todo entre los actores y actrices. Como este caballero.