Más allá del simplismo o del pulgar hacia arriba o hacia abajo, este artículo de Moisés Naím en El País avanza posibilidades nada imposibles. Los que tenéis edad os acordaréis de lo que aquí fue «el desencanto». Sí, queridos, no sólo nos hemos desencantado esta vez con la democracia. Viene de lejos porque cuando se ha sido educado durante décadas en la falta de libertad y la ignorancia, se le requieren soluciones que es incapaz de dar, precisamente por su carácter abierto y múltiple. Lo que cuenta Naím que les puede suceder a los egipcios nos ocurrió ya a nosotros, en pequeña escala. Y no tuvimos que afrontar una crisis económica como la de ahora.