¡Es que tengo dos contraseñas! Considerando que tengo contraseñas distintas para todo con objeto de hacer gimnasia mental, decidme si ello no resulta una aportación notable. Encantador el hotel, y muy amables los empleados, en serio.
Pero he visto confirmado algo terrible que ya venía presintiendo desde hacía tiempo. ¡Los decoradores de sus interiores han declarado la guerra al minibar tradicional! Todo envase que no se somete a su modernez no entra, y ello nos priva no sólo de los botellines, sino de los cacahuetes, chocolates y patatas con sabor a guindilla que, en los Momentos Gazuza, tan útiles resultan.
De modo que el minibar era gratis pero practicamente innecesario. O por eso era gratis. Por suerte, me guardé un yogur del desayuno de ayer y mantuvo fríos mi Danacol y la bolsa de frío que uso colocar sobre mi rodilla en los Momentos Ay.
Desde el Ave, camino de Sevilla, una tarde preciosa. Un olvido providencial hace que no tenga deberes.