Aquí le tenéis, como en los tiempos en que acompañaba, receloso, a su amigo Lawrence de Arabia, y temía que las potencias occidentales traicionaran a los árabes. Desde su habitación del hotel Semíramis -en cuyo gimnasio tuve el placer de cruzarme con él en octubre y gritarle un: «¡Guapo!»-, señala a sus compatriotas egipcios y exige también que se vaya Mubarak. Tomo la foto del feiss de Lo Lailo, a quien doy las gracias.

omar sharif