Quiero parafrasear aquí, pero en sentido inverso, y algo desmadrado, aquel verso atribuido -hay quien dice que falsamente- a Bertolt Bretch:

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles».

Mi versión sería ésta:

«Hay hombres que se miran el ombligo, y son malos. Hay otros que se lo miran sólo un año y son menos malos. Hay quienes se lo miran durante muchos años y son bastante malos. Pero los hay que se lo miran toda la vida, y esos son los irrelevantes». (Vale también para mujeres).

A veces me sorprende la rapidez con que olvido a alguien. Y luego me doy cuenta: era de los irrelevantes, y no dejó la menor huella.