Os lo cuento. Ahora me tomaré un Clooney con Neus, que regresará de pasear a Tonino y de comprarme Voltarén gel y El País. Luego me emperifollaré porque tengo directo con Rosa Badía en Radio Barcelona, y no quiero ofrecerle a nadie el deprimente espectáculo de una mujer madura y abandonada sólo porque hoy no está de guardia con las teles y las fotos. Con Rosa y su equipo lo pasaré soberbio, ya me ha ocurrido otras veces.

Luego regresaré a casa y dedicaré los libros que quiero que envíen a amigos míos del extranjero, para que lean las aventuras de Diana Dial -por cierto, ¿alguien sabe algo de ella?- en la distancia. La editorial se encargará de enviarlos, así me ahorro una pasta y, además, seguro que son más eficaces.

Ya en casa, leeré. Creo que debo abandonar a Grace -si acaso, para la noche- y regresar a lecturas egipcias, que me serán provechosas para mi próxima incursión dialesca. He tenido una idea para el comienzo que me parece buena y no me quiero dispersar más de lo conveniente. También escribiré un e-mail a José Luis Ágreda, mi querida ilustrador -en realidad, artista de su motu propio-, para que vaya dibujando lo del Perdonen con calma.

Para comer tengo pescado descongelado y una salsa siciliana en bote que, en realidad, es para pasta, pero colijo yo que al rape le puede ir bien: tiene anchoa, piñones, aceitunas negras y, claro, tomate del bueno.

Beberé cerveza 00. Soy una santa.

Buen domingo, haced el favor.