ellos

Para aquellos que no la conocéis, mi opinión. Es una serie fuera de serie. Bien rodada, mejor fotografiada, con unos actores que parecen haber nacido sólo para estar ahí… aunque muchos de ellos tienen «un pasado», al que luego me refiero. Pero lo mejor -aparte del hallazgo de Jon Hamm para incorporar a Don Draper: tiene un físico clásico impresionante- es que se trata de una historia que ataca en el ombligo, y con un estilete, lo más típicamente americano de lo americano: el sueño americano. Es decir, el éxito y el fracaso americanos. La cara y la cruz. Lo que se da por sentado -el país de las oportunidades, luego de la felicidad- y el país real.

betty, joan y peggy

Ambientada a principios de los 60 (en la primera temporada), en la emergente Nueva York de unos EE. UU. que ya iban por delante de Europa y habían rentabilizado la inversión de sus intervenciones tardías (muy de agradecer, por otra parte) en nuestras guerras europeas llamadas mundiales. Concentrada en una agencia de publicidad de Madison Avenue (de ahí el título, que juega con el doble sentido de la palabra mad). Universo que retrata y que sirve como parábola de la nueva América: el de la publicidad, que también vive en esos momentos su eclosión. Personaje principal: Don Draper (Hamm), que, habiéndose reinventado a sí mismo, es furiosamente bueno reinventando productos y realizando campañas basadas en eslóganes. A su alrededor, un enjambre de jefes-socios cercanos al alcoholismo y con un tabaquismo agudo propio de la época; secretarias despampanantes y humilladas; una joven secretaria que no puede evitar ser también creativa y tiene que aprender a vivir en el mundo de los hombres. Frustraciones. Sobre todo, frustraciones. Bajo el acaramelado envoltorio. La vida es dura.

¡secretaaaaaaarias!

Magistral en la sincronización del devenir de la agencia con el de los tiempos (impecable la temporada que termina con el asesinato del presidente Kennedy y el fin de una época), y genial al demostrar la lenta demolición de los sueños y la tragedia del paso del tiempo, del paso de la gloria en las flores y el esplendor en la hierba.

Amenidades: los más veteranos entre vosotros, o simplemente cinéfilos, habréis reconocido en Bert Cooper, el fundador de la agencia que gusta de ir sin zapatos, a Robert Morse, aquel jovencísimo actor de Broadway que triunfó en las tablas y en el cine con el musical Cómo triunfar sin dar golpe (1967), un hombre que tiene a sus espaldas una larga carrera como actor teatral y de televisión. Roger Sterling, el socio cínico y alcoholizado, tiene el rostro de John Slattery, también con un largo historial, por ejemplo sale en Destino oculto, la de Matt Damon, y en Banderas de nuestros padres, y fue el primer novio de Julia Roberts en La sonrisa de Mona Lisa, una de mis películas endulcoradas predilectas (aparte de que adoro a Julia, la inoperada). Elizabeth Moss, la jovencita que llega a creativa, fue Zoey, la hija menor del presidente en El ala oeste de la Casa Blanca, entre otras muchos trabajos, y actualmente representa en Londres la obra de Lillian Hellman Children’s Hour, con Keira Knightley.

Descubrimientos -al menos para mí-. han sido January Jones en el papel de Betty Draper, un témpano anorgásmico pero superflorero, cuya frustración aún tiene mucho por mostrar; la nena Kiernan Shipka, que hace de hija de Don y Betty, y va creciendo con nosotros con una lucidez increíble; Christina Hendricks, que hace de Joan, una jefa de secretarias absolutamente sexy y preciosa cuando va en bata, sin la corsetería ni los andares que la hacen explosiva por supervivencia en la oficina; y, desde luego, el joven Vincent Kartheiser, que interpreta al ambicioso Pete Campbell y que es un actor muy versátil. En un episodio se descolgó con un número de baile en una fiesta, inolvidable.

joan, mi predilecta

En breve. Es como si mezcláramos la vida que podía llevar el ejecutivo de publicidad Cary Grant en Con la muerte en los talones antes de que le secuestraran, con la sordidez, las ambiciones y también la ternura que pueden registrarse en una empresa como la de El apartamento. No me parece poco.