Se ha puesto dos parches anti párpados fláccidos en cada ojo; hace los ejercicios de pierna mientras espera que surtan algún efecto, piensa en algo que escribir para la colu de mañana y se angustia porque habéis estado con los asomos perdidos en el éter. En el fondo me da pena, porque ya tiene una edad, pero es que a mí, que tengo otra menor, también me está pegando un trote desaforado. Por ello creo que la odio. Pero si le saco una foto en este trance es capaz de matarme en la próxima novela. Calladita estoy más mona. Os manda recuerdos mientras rebufa pidiendo gerovital.