Su entierro, al que asistí para hacer la crónica, cerró una etapa de nuestra historia. Clausuró la movida. Acabaron las ilusiones. Llegaron los mediocres. Los jóvenes lo entendieron muy bien. Miles de moteros acompañaron el féretro. Se le enterró en tierra civil. Se le lloró civilmente. Se le echa de menos por civilizado.