Tiene un nuevo juguete -una especie de gallináceo de goma muy ligero, con un pitido infernal- que le encanta, y se le ha despertado el espíritu detectivesco. Ha decidido esconderlo en mi jazmín. Aquí tenéis la secuencia. Lo peor es que luego no se acuerda de dónde lo dejó y he de ayudarle a encontrarlo.

empieza la operación

el cuerpo del delito, casi cubierto

apisonando el terreno con la ayuda de (mucho) morro